EcoAula Huerta Escolar

Fotografía de autoría Abelino Cruz
La implementación del proyecto EcoAula Río Blanco Alto comenzó con una charla comunitaria de sensibilización y diagnóstico participativo, donde se socializó la problemática que enfrenta la vereda en términos de acceso a alimentos frescos, disminución de la población estudiantil, migración y pérdida de saberes campesinos. Durante este encuentro se escucharon las voces de la comunidad quienes compartieron sus experiencias y reflexiones. A partir de este diálogo, se construyó de manera conjunta la visión de una huerta escolar como estrategia de recuperación del territorio, fortalecimiento de la identidad rural y mejora de la calidad alimentaria
Posteriormente, se realizó una identificación del espacio más adecuado para establecer la huerta, teniendo en cuenta la disponibilidad de luz solar, acceso al agua, cercanía a la escuela y condiciones del terreno. Una vez definido el sitio, se procedió con la delimitación y marcación del área de cultivo, utilizando elementos reciclados y materiales disponibles en la vereda para señalar los bordes y zonas de trabajo. Este paso fue clave para organizar la distribución del espacio y garantizar el buen manejo del entorno.

Fotografía de autoría Abelino Cruz

Fotografía de autoría Abelino Cruz
Como parte del enfoque de sostenibilidad y reutilización, se recortaron canecas plásticas por la mitad para transformarlas en materas rústicas y funcionales, ideales para el cultivo de hortalizas en espacios reducidos. Este tipo de siembra en recipientes también permite controlar mejor las condiciones del suelo, facilitar el riego y prevenir plagas.
En cuanto a los insumos, se consiguió tierra fértil de la zona, la cual fue enriquecida con abono orgánico preparado a base de estiércol de ganado, aprovechando los recursos disponibles en la comunidad. Esta mezcla proporciona nutrientes esenciales para el crecimiento saludable de las plantas sin necesidad de recurrir a fertilizantes químicos.
Finalmente, se llevó a cabo la siembra de semillas seleccionadas, priorizando especies de rápido crecimiento, adaptadas al clima templado de la vereda y con alto valor nutricional, como Orégano, Cebolla roja, cebolla larga, Ají y Tomate.
Video tomado y subido de autoría propia Abelino Cruz
Se fijaron postes y divisiones en los bordes de la huerta, no solo como soporte para la malla de protección, sino también como parte del diseño físico del espacio. Esta intervención marcó el inicio visible del área central de producción, diferenciándola del resto del entorno escolar y dándole un carácter propio.
Simultáneamente, se organizaron los surcos y se definieron las zonas para el trasplante de las plántulas germinadas, que venían creciendo en materas rústicas reutilizadas. Para proteger las siembras, se completó la instalación de una malla protectora superior, que ofrece sombra parcial, evita el paso de animales y contribuye al microclima necesario para el crecimiento saludable de los cultivos.

Fotografía de autoría Abelino Cruz

Fotografía de autoría Abelino Cruz
Para enriquecer el suelo y garantizar las condiciones óptimas antes del trasplante, se incorporó abono natural proveniente de compost de ganado a lo largo de los surcos previamente preparados. Esta enmienda se complementó con residuos orgánicos compostados, principalmente restos de alimentos recolectados localmente, lo que permitió mejorar la estructura del suelo y aumentar su capacidad de retención de nutrientes. Esta labor, además de ser una práctica sustentable, dejó listos los surcos para recibir las plántulas en su momento adecuado, asegurando un entorno fértil y balanceado para su desarrollo inicial.
Una vez preparados los surcos, se dio inicio al monitoreo constante de las plántulas en etapa de crecimiento, observando su desarrollo en las materas y asegurando que mantuvieran condiciones óptimas antes del trasplante definitivo. Este seguimiento incluyó la revisión del estado de las hojas, el color del tallo y la humedad del sustrato, lo que permitió anticipar posibles deficiencias o afectaciones por plagas.
Paralelamente, se implementó un sistema de recolección de agua lluvia, utilizando recipientes reutilizados ubicados estratégicamente para captar el escurrimiento de techos cercanos. Esta agua, una vez almacenada, se destinó al riego de las plantas en sus primeras fases, promoviendo así un uso eficiente y sostenible del recurso hídrico, en coherencia con los principios ambientales del proyecto.

Fotografía de autoría Abelino Cruz
Durante esta etapa también se llevó un registro del crecimiento de las plántulas, anotando observaciones periódicas sobre su altura, vigor, número de hojas y respuesta al entorno. Este seguimiento permitió identificar cuál de los cultivos presentaba un desarrollo más rápido y consistente bajo las condiciones actuales de la huerta. En este sentido, el tomate destacó notablemente, mostrando una adaptación eficiente al suelo y al microclima. Su crecimiento vigoroso y su rápida evolución lo posicionaron como el cultivo con mayor potencial productivo en esta primera fase del proyecto.
Video tomado y subido de autoría propia Abelino Cruz
Durante el proceso de siembra, se identificó que la cebolla cabezona no germinó adecuadamente. En respuesta, se realizó un ajuste en el cultivo, sustituyéndola por cimarrón (cilantrón), una planta aromática de rápido crecimiento y alta adaptación al terreno
